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Don Vicente Picó: una vida al servicio de la educación

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Diciembre 2013

Antonio Vázquez Galiano, ex Presidente de Fomento, escribe en ABC sobre Don Vicente Picó

Siempre supo elegir. Desde la primera conversación que mantuve con Vicente Picó, y durante los casi 20 años que trabajé a su lado, me di cuenta de que era un hombre con un objetivo: educar y formar a la gente joven como sus familias querían que se les educara, y contando con ellos como actores principales de esta tarea.

Sutilmente eficaz por sus orígenes valencianos. Estudió en la facultad de Derecho de esa ciudad, donde conoció el Opus Dei y a san Josemaría Escrivá de Balaguer y pidió la admisión en esta institución de la Iglesia Católica el 5 de abril de 1944. Ejerció durante unos años de abogado en Santiago de Compostela, donde aprendió la prudente sabiduría de los gallegos. Más tarde trabajó como directivo en empresas de comunicación: «El Norte de Castilla» y el «Diario Madrid».

En su vida estaba marcada una fecha inolvidable, el 13 de septiembre de 1962, inicio de Fomento de Centros de Enseñanza. Un tiempo antes, san Josemaría Escrivá, movido por su amor a Dios y a las almas, vio la necesidad de dirigirse a los padres de familia para que sintieran la responsabilidad de la educación de sus hijos, promoviendo unos colegios que fueran una continuación de su hogar: educados «en y para la libertad» podrían actuar en todas las encrucijadas de la vida de forma coherente con los valores cristianos que habían aprendido. Sobre esta idea nuclear había que forjar el contenido técnico, pedagógico y financiero en el que apoyar la iniciativa. Para iniciar el empeño Vicente contaba con dos habitaciones de una oficina. No había otra cosa. Así empezó Fomento de Centros de Enseñanza: primero, el Colegio Alzahir, en Córdoba, luego, el Colegio El Prado y Montealto, en Madrid... Y de aquella pequeña oficina, por contagio, surgieron colegios por toda España y en otros países, con un espíritu parecido: desde Japón hasta Filipinas y Australia; desde Canadá y EE.UU, por todos los países de habla hispana hasta la tierra de Fuego.

Han transcurrido cincuenta años, en los que no han faltado dificultades. No perdía el equilibrio y la serenidad. Si alguna vez el nudo se hacía más estrecho, únicamente decía: «A mí lo único que me quita el sueño son las personas». Si en una reunión de trabajo alguien deslizaba un comentario menos airoso para una persona, inmediatamente cortaba, pues no cabía la crítica sin estar presente el interesado.

Puestas las bases de funcionamiento de Fomento de Centros de Enseñanza, Vicente se trasladó a la Universidad de Navarra como administrador general. Posteriormente, desde 1988 fue el impulsor y primer director general del Centro Académico Romano Fundación, que promueve la formación de sacerdotes y seminaristas de todo el mundo, particularmente de los países más necesitados de África, Asia y América del Sur.

A Vicente le llamarían ahora un hombre «creativo» y a él no le haría mucha gracia. Simplemente era capaz de utilizar sus dotes personales para ponerlas al servicio de una «idea grande» y, en la educación a cualquier nivel, encontró su mejor forma de ayuda a los demás.

(Vicente Picó Amador nació el 5 de julio de 1924 en Valencia y ha muerto el 27 de noviembre de 2013 en Madrid. Fue uno de los fundadores de Fomento de Centros de Enseñanza)