TORREVELO - PEÑALABRA

Proyecto solidario en Johannesburgo gracias a don Pablo, profesor del colegio

Noviembre 2017

Alexandra es un suburbio situado en la provincia de Gauteng, Sudáfrica. Se encuentra en las afueras de Johannesburgo y es una de las áreas urbanas más pobres del país.

A orillas del río Jukskei, su extensión es de algo más de 8 kilómetros cuadrados.Su población estimada es de unas 470.000 habitantes que se reparten entre las viviendas originales del asentamiento y un gran número de chozas -más de 20.000-.

Pero ¿por qué contamos esto? Pues para dar entrada a la experiencia que recientemente ha vivido el profesor del colegio Torrevelo-Peñalabra Pablo Gómez Bolado.

Como la gran mayoría del personal del colegio, Pablo disponía de unos días de descanso en fechas pasadas, pero decidió descansar de una manera “activa”.

Cargado de material escolar generosamente donado por familias del colegio, amistades y otros contactos, y con lo personalmente imprescindible para vivir una semana, se embarcó en un vuelo de más de once horas para sumergirse en un proyecto solidario en Alexandra, una de las zonas más desfavorecidas.

Allí, Pablo se encontró con la oportunidad de ayudar a personas con necesidades extremas a través de su profesión: la educación.  Dio un paso al frente y “voló” hasta llegar al Juskei para entregar el material escolar recopilado y aportar también su granito de arena personal.

P: Pablo ¿qué es Yolo?

R: Son las siglas de “ You Only Life Once” Solo se vive una vez. Cuando están cantando, bailando o festejando, siempre gritan esta palabra como forma de vida.

P: ¿Por qué Alexandra en Johannesburgo?

R: Teníamos un contacto que nos hacía de guía para poder entrar y así dejar todo el material escolar que llevábamos del colegio. El objetivo era surtir de pinturas  a la "guardería" improvisada que tenían y el resto del material escolar, lapiceros, sacapuntas, gomas y bolígrafos, a un colegio  " The tiger brands Foundation" y así poder llevar algo de ilusión y hacer partícipes, por ende, a nuestros alumnos en semejante experiencia de todo punto enriquecedora.

Coincidimos entonces en la necesidad de hacer un viaje de este estilo, impregnarnos de una bofetada auténtica de realidad y aconsejar a todo aquel que pueda y quiera de tener una experiencia como esta.

P: para situarnos ¿hay muchas diferencias con los colegios de nuestro país?

R: Todo se resume en infraestructura, recursos y medios. Ellos lo suplen con ilusión, esperanza y felicidad. Sí, felicidad. Nos topamos con una clase de 60 alumnos en un espacio realmente pequeño, mínimo, ridículo. La tranquilidad, el orden, la disciplina, el respeto y la educación que se respiraba en el aula era admirable. Recuerdo cómo la profesora me decía: “tengo suerte de tener una clase tan buena”. No me pude aguantar, “son ellos los que tienen la suerte de tener una profesora como tú”.

Llegué a la conclusión de que los medios son importantes, pero no tanto como la fuerza de una profesora entregada, llena de paciencia y con unas ganas terribles de sacar adelante a todos y cada uno de ellos.

P: Queda claro que Alexandra es una zona desfavorecida y necesitada de materiales básicos, pero ¿cómo es la esencia de la educación? ¿Hay grandes diferencias entre los métodos utilizados en España y los utilizados allí?

R: No pude apreciar grandes diferencias metodológicas. La esencia de la educación se basa en el respeto de unas normas para poder convivir de una manera ordenada y natural. Todo eso es lo que se respiraba en cada una de las aulas que tuvimos la suerte de visitar. Todo parecía estar dentro de un orden cuidadosamente trabajado a pesar de los pesares.  En el video se aprecian dos momentos brillantes. Una niña recitando una especie de decálogo del respeto y la igualdad entre compañeros y una clase dando las gracias a través de una canción.  

P: Una vez de vuelta ¿ha merecido la pena?

R: La felicidad que mostraban sus caras contrastaba con nuestros incrédulos semblantes. Tardamos en acostumbrarnos. Ellos son felices así, con poco, con nada. Compartir, vivir, disfrutar, sentir y querer. No necesitan nada más. 

Recuerdo cómo un señor se detuvo en mitad de la carretera al cruzarse con nosotros. Se acercó extrañado al ver nuestras “inoportunas” caras. Nos pidió que nos relajáramos, que no sufriéramos, que ellos eran felices así. No necesitaban más. Nos dio un abrazo y se perdió entre cemento, madera y uralita.

La ruta, la distancia, los kilómetros, las horas, las esperas se hicieron demasiado cortas. Amenazamos con volver.

P: Realmente parece que la experiencia vivida ha sido muy enriquecedora. Pablo después de lo vivido ¿qué mensaje fundamental darías a nuestros alumnos?

R: Primero agradecerles su interés por la experiencia y, por supuesto, por haber traído el material para que lo pudiera llevar. En segundo lugar, intento hacerles ver la inmensa suerte que han tenido solo  por haber nacido aquí. Tienen que aprender a valorar todo lo que tienen, ser conscientes de que no siempre fue así y de que hay lugares en el mundo donde las condiciones no son como ellos creer.  Por último, seguir dando un empujón a la hora de generar una sólida conciencia solidaria para hacer unos chicos más íntegros, puros y globales.

YOLO!! (You Only Life Once)

YOLO - Proyecto solidario en Johannesburgo